Un día como hoy, nada más que del año 1976 (y muchos ya sabrán de lo que hablo) nacía un sueño. Sí, digo bien, un sueño, pues la gente veía en esta acción tomada por la junta militar un cambio que estimaba positivo. El sueño prontamente traicionado de la gente... de trocar este país mísero, aletargado y desconsiderado, por uno igualitario y ordenado. Sin un consentimiento sobre urna, los tanques avanzaron sin razón sobre las calles de Argentina, sin enemigo real, en una fantasía militar, esquizofrénica; nacía una batalla. Y había un sueño a punto de trocarse en pesadilla.
Las dos V se habían encontrado para materializar eso que dictaban desde el Norte, ese Norte-Imperio que ejerció siempre la tiranía del laissez faire, la piratería legal, la supremacía del más bélico, la predominancia del más rico.
Todo estaba dictado a modo de sentencia para los países del Sur. Ya había cierta operación pretendiendo difamar a un animalillo inocente con su nombre: Cóndor. Videla al poder y Viola cabecilla intelectual, Agosti y Massera codo a codo. Todo estaba escrito y cierto embajador estadounidense pidió, como Pilatos, una palangana de agua para lavarse las manos de lo que, estaba muy seguro, ocurriría: violación de los derechos humanos.
El libro más horroroso que he leído estaba a punto de escribirse, Nunca Más ,y digo a punto porque ese libro comenzó a escribirse en partes separadas, antes de llegar a la imprenta, en las partes sueltas de los atropellos que a cada víctima le tocaría sufrir. Por eso es un libro que se ha quedado incompleto, porque muchos de sus escritores... no vivieron para contarlo. Entre ellos Paco Urondo, Rodolfo Walsh(¡ay, Rodolfo Walsh!) y Haroldo Conti.
Yo no me olvido de Mugica.
Memoria, por favor, que no es la cordura lo que nos separa de los animales, pues esta etapa ha demostrado, por mucho, que no la tenemos.
No hay excusas.
Pido disculpas por la profusión de links que es menester cometer, hay ciertos infiernos que no se trasportan con breves palabras.
Los que no vivieron para contarlo se estiman entre 30.000.
Señores, por favor, NUNCA MÁS
Las dos V se habían encontrado para materializar eso que dictaban desde el Norte, ese Norte-Imperio que ejerció siempre la tiranía del laissez faire, la piratería legal, la supremacía del más bélico, la predominancia del más rico.
Todo estaba dictado a modo de sentencia para los países del Sur. Ya había cierta operación pretendiendo difamar a un animalillo inocente con su nombre: Cóndor. Videla al poder y Viola cabecilla intelectual, Agosti y Massera codo a codo. Todo estaba escrito y cierto embajador estadounidense pidió, como Pilatos, una palangana de agua para lavarse las manos de lo que, estaba muy seguro, ocurriría: violación de los derechos humanos.
El libro más horroroso que he leído estaba a punto de escribirse, Nunca Más ,y digo a punto porque ese libro comenzó a escribirse en partes separadas, antes de llegar a la imprenta, en las partes sueltas de los atropellos que a cada víctima le tocaría sufrir. Por eso es un libro que se ha quedado incompleto, porque muchos de sus escritores... no vivieron para contarlo. Entre ellos Paco Urondo, Rodolfo Walsh(¡ay, Rodolfo Walsh!) y Haroldo Conti.
Yo no me olvido de Mugica.
Memoria, por favor, que no es la cordura lo que nos separa de los animales, pues esta etapa ha demostrado, por mucho, que no la tenemos.
No hay excusas.
Pido disculpas por la profusión de links que es menester cometer, hay ciertos infiernos que no se trasportan con breves palabras.
Los que no vivieron para contarlo se estiman entre 30.000.
Señores, por favor, NUNCA MÁS