martes, 6 de diciembre de 2016

Bicho


Hace unos meses tengo este bicho. Me sigue a todas partes, solo me da respiro cuando duerme. Su sueño es liviano, cualquier sonido, por leve que sea, lo despierta. A veces siento que quiere asfixiarme. Lo he sorprendido con las manos tendidas cuando volteo por las llaves o por el celular. Él dice que nada más intenta un abrazo.
Si me enojo, trata de convencerme de que es un motor y no un mosquito, de que es latido y no hipo, de que sin él no movería un dedo y de que está mejor vivir así, a espasmos y pedales, con las piernas inquietas y las manos torpemente activas, con la mente sobre estimulada y el sueño convulso.
Hace poco, me dieron alguna pastilla para sedarlo. Pero esa lo deja tieso al pobre, lo he visto, inactivo. Y entonces me atrapa otro bicho.
Un bicho peor que él.

3 comentarios:

Jorge Curinao dijo...

Te leo en voz alta, Noelia. Un abrazo!

Noelia Antonietta dijo...

Gracias, Jorge, un abrazo

Viviana dijo...

Se exactamente cómo se siente eso, y me dejé atrapar por el otro. El antiguo intenta rescatarme desde entonces. De tanto en tanto lo logra por un instante al menos, que ya es algo. (Quisió... ¿Vió?)