lunes, 16 de noviembre de 2015

Encuentro

   La mesa que me tocaba también era la de Saramago. Una situación improbable dado que la que convoca la A está lejos de la que convoca la S, pero ahí estaba él en la cola, dándose vuelta para hablarme después de menear la cabeza:
   ―Y… ¿a quién votamos?―preguntaba.
   ―A Randazzo―respondía yo, surrealista―. También podría ser al Frente de izquierda. ¿Usted qué cree?
   Ninguna de las alternativas eran factibles porque transitábamos el balotaje de Scioli versus Macri y había que desempatar y punto. La cola avanzaba y seguíamos pensativos. Tantas cosas para decirle a una persona como esta  y cuando te la encontrás, nada, mutismo.
   ―Usted debería postularse―dije.
   Él se rió, zarandeó la cabeza como al principio y suspiró. Yo no podía dejar de mirarlo.
   ―Los muertos no podemos posturlarnos, solamente votar.
   ―Claro.
   Le tocó el turno y lo vi desaparecer tras la puerta del cuarto oscuro. Tuve temor de que no regresara, de que no pudiera saludarlo y decirle, como cada vez que lo topo: Me gustan todos sus libros, todos los que he leído y también los que me faltan y los que aún no escribe.
   Cosa vana soltarle esto, pero inevitable, cosa redundante para sus oídos. Cosa que le terminé soltanto y a la que me respondió igual que siempre:
   ―Los muertos no podemos escribir, solamente leer.
Sentí su apretón en mi hombro y lo vi perderse en el gentío de la escuela. Ya me tocaba pasar. Pero me desperté.

3 comentarios:

Maria Rosa dijo...

¡Que lindo sueño!
Me gustaría un sueño así y sabes con quién querría encontrarme, con Manuel Mujíca Laínez. Un abrazo, muy buena entrada.

mariarosa

NoeliaA dijo...

Gracias, querida Maria Rosa. Mujica Lainez, ¡buena elección! Un abrazo enorme y buena semana.

Pekejimenez dijo...

Un abrazo Noelia; yo también estimo a Saramago aunque sus últimos libros no tanto.