miércoles, 28 de octubre de 2015

Algo así

   Nos encontramos en el río ambas cargando una bolsa. La de ella estaba más llena y era más grande porque su patio es mayor. Al principio, nos avergonzamos, pero luego buscamos dónde liberar el contenido. Ella señaló un rincón en el que la dichondra crecía a gusto y a mí me pareció bien. Después, nos quedamos en silencio.
   ―Si los matáramos seríamos normales―dijo por fin―. La Ramona los aplasta, y si no les pone veneno y eschopan enseguida. La Ramona mata todo, viste.
   ―Sí―respondí―. La Ramona es una jodida.
   Nos reímos para consolarnos de lo anormales que éramos ahí en el río a las dos de la tarde, cada cual con su bolsa vacía, tratando de purgar la culpa de desplazar a esa naturaleza devoradora de lechugas y repollos.
   ―¿Vos crees que los aplaste alguien?―preguntó, mientras observaba cómo el grupo se dispersaba sobre lo verde.
   ―No… hay mucho yuyo, no debe venir nadie.
   ―Ah―asintió, y se quedó tranquila.
   Me complació devolverle algo de la tranquilidad que ella me proveía al estar en el río haciendo lo mismo que yo. Como la normalidad es una cuestión de cantidad, pensé que si éramos dos ya éramos un poco menos anormales. O algo así.

3 comentarios:

Maria Rosa dijo...


Pobrecitos caracoles, me imagino que eso eran. Muy bueno el relato al no decir quienes estaban en la bolsa, el lector debe imaginar... muy bueno y original.

mariarosa

NoeliaA dijo...

Gracias, Maria Rosa, sí, acertaste, al menos fue lo que pensé al escribirlo, y me gusta dejarlo a la interpretación del lector. Un abrazo grande!

Pekejimenez dijo...

Has leído a Amparo Dávila. Tiene un cuento que me recordó al tuyo, un abrazo querida Noelia