martes, 12 de enero de 2016

mis sueños rotos no están muertos
respiran por la herida
cortan  al que intenta acariciarlos
sé que el espejo en que me observo
refleja al que me mira
sé que tengo el síndrome
del perro con hambre
que ha sido envenenado
soy el monstruo que prefiere
el llanto franco a la sonrisa ajada
soy el monstruo que tenés atado
-más monstruo se vuelve 
tras las rejas-
no digas yo no
los trapitos existen porque no ven el sol
donde lavarse
y la hilacha se vuelve hilacha
cuando se esconde
tan pronto señala afuera la gente
lo que tiene adentro
que a veces
hacen saltar la risa