lunes, 14 de septiembre de 2015

El monstruo

     El viento no lo dejó encenderse el cigarrillo, su acompañante quedó pasmado ante el caos que se desataba sobre la montaña. Había un monstruo con múltiples trompas, cada una de las cuales generaba un huracán cuando tocaba tierra. Juan Cruz se acariciaba el mentón:
     ―Si todo lo que existe está en nuestra mente ¿cómo es posible que vea algo en lo que no creo?
     Rodrigo no le contestaba, ni siquiera había logrado entender lo que su amigo había dicho. La parálisis de su cuerpo no era de confusión, sino de miedo. Juan Cruz prosiguió:
     ―Creo que no existe, creo que es mi mente tratando de engañarme, porque todo lo genera la mente.
     En ese momento, una lengua huracanada levantó al vehículo estacionado en la orilla y se lo tragó luego de darle dos tumbos sobre el pavimento. Apenas podían estar parados y el terror de Rodrigo empezaba a estimularle los músculos ateridos.
     ―Tranquilo, es cuestión de imaginar algo bueno―sostuvo Juan Cruz―. Mira, ahora cierro mis ojos, imagino un arco ir…
     Pero un látigo de viento se llevó al pensador junto con un inmenso ruido de latas, árboles y automóviles.
     Una voz que venía del caos articuló: corré, corré para contarlo.

Y Rodrigo corrió.

1 comentario:

Maria Rosa dijo...



Que buen cuento NoeliaO.

Por lo visto nuestra imaginación a veces duerme y la realidad la supera.

mariarosa